Criar a un hijo es a menudo uno de los acontecimientos más desafiantes y felices en la vida de una persona. Ver a tu hijo crecer y desarrollarse es una fuente de placer. Sin embargo, algunos padres se preocupan cuando su hijo parece desarrollarse de manera diferente a los demás.
El TEA, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un grupo de afecciones caracterizadas por algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje y por un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo.
Las personas con TEA típicamente muestran síntomas a los dos a tres años de edad. Sin embargo, en muchas habrá signos antes en el desarrollo y el TEA se puede diagnosticar de manera fiable alrededor de los 18 meses de edad.
Carmen Herrera, abuela materna de Santiago Santamaría, contó que debido a su formación como psicóloga supo identificar algunos síntomas de autismo en su nieto desde que este tenía un poco menos de un año de edad.
«El niño nació y todo salió bien, pero comenzamos a observar ciertas cosas como que el niño parecía sordo, que tenía una conducta repetitiva y un movimiento balanceado», apuntó Herrera.
Para Alexandra Velásquez, madre de Santiago, el día a día con su hijo requiere de mucha paciencia y comprensión, pero destacó que si se establece un sistema de comunicación se pueden realizar todas las tareas cotidianas y otras que estimulan el desarrollo del niño.
DATOS ESTADISTICOS
En Nicaragua, la cantidad de personas que han sido diagnosticadas con el Trastorno del Espectro Autista (TEA) es incierta, debido a que en el país no existen estadísticas oficiales al respecto. Sin embargo, esta carencia de datos podrá iniciar a ser subsanada en los próximos meses, ya que organizaciones que trabajan en pro de las personas autistas, padres de familia y la Universidad de Managua (UdeM) trabajarán en un censo sobre la cantidad de personas que en Nicaragua han sido diagnosticadas con TEA.
ESPECIALISTA ASEGURA
Para la Psicóloga Sherlyn Trujillo es importancia el diagnóstico temprano. Por ello es necesario que los padres estén atentos a ciertas señales como el poco contacto visual y la poca integración que pueda tener el menor, si estuviera en edad escolar.
“Se puede detectar cuando hay un retraso en el ritmo del desarrollo del lenguaje en un niño, entonces se debe empezar a trabajar con el menor”, aconsejó la especialista
Según Trujillo, hacer un diagnóstico de TEA no es tan sencillo, pero eso no implica que se debe esperar, más bien “la tarea es trabajar y en el proceso vas a ver que más viene”.
También señalo que otros signos pueden incluir poco interés en jugar con los compañeros, no enseñar o llevar objetos a otros para compartir un interés, sonreír con poca frecuencia a los demás o no hacer gestos para expresar sus necesidades, por ejemplo asintiendo o levantando los brazos para que los cojan.
DESCRIMINACION
La madre de Santiago cuenta que al principio muchos de los niños de su salón e incluso algunos padres se burlaban de su hijo hasta el punto que “mi niño ya no quería ir a clases, decía que odiaba el colegio” desde entonces tomo una serie de iniciativas para evitar que su hijo sufra discriminación en cualquiera de los entornos que se desarrolla. Por ejemplo, aprovecha las reuniones de padres de familia para informar a todos sobre qué es el síndrome de Asperger, explicar que su hijo tiene esta condición y cuáles son las características que el menor todavía refleja.
“Antes no toleraba los ruidos como pitos, campanazos, los niños jugando, volúmenes altos, ahora él los tolera más, los asimila. Ya juega con otros niños, aunque todavía hay algunos que lo rechazan, no le permiten jugar con ellos, pero eso lo entendemos, son niños y no tienen información sobre su condición”.
En Nicaragua se practica la musicoterapia, la hidroterapia, la equino terapia, el ballet, la estimulación sensorial y metodologías específicas psicopedagógicas que ayudan a mejorar aspectos cognitivos y su interacción.